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A fondo con Andrés Gómez: La Next Gen, Jarry, Garin y el Transition Tour

Por Matías Alarcón / @MatiasAlarconL

El ecuatoriano Andrés Gómez tocó el cielo el 10 de junio de 1990 cuando conquistó Roland Garros. Al batir a un joven Andre Agassi en la final, el «Zurdo de Oro» conseguía algo que el tenis masculino de muchos países latinoamericanos (entre ellos Chile) aún no ha logrado: ganar un torneo de Grand Slam.

Gómez no solo supo ser 4 del mundo en singles, sino que también demostró su versátil talento al alcanzar el número uno del mundo en duplas cuatro años antes de levantar la Copa de los Mosqueteros.

Una de las voces más autorizadas para hablar de tenis en el continente, el guayaquileño charló con Séptimo Game para analizar los cambios que está teniendo el deporte en la actualidad, además de dar su impresión sobre el presente de Nicolás Jarry y Christian Garin.

– En Sudamerica existen excepciones como las de Del Potro, Ríos, Vilas y también usted en el caso de Ecuador. Sin embargo, habitualmente los latinoamericanos no están en la primera línea del tenis mundial. ¿Qué falta para estar allí?

«Sudamérica está teniendo problemas en la parte económica y de movilidad. Cada viaje que se debe hacer dentro de Sudamérica, te lleva a hacer una o dos paradas. No hay tren ni vuelos de tarifa económica para jugadores que recién empiezan tengan cierto alivio económico. La mayor competencia se encuentra en Europa y la mayor cantidad de jugadores también. Eso te lleva a que salgan más jugadores de países que invierten en tenis. En Europa sobre todo, el tenis es una inversión. En Estados Unidos, por ejemplo, los mejores atletas quizás no van a jugar tenis, pero un país tan grande que tiene gran cantidad de jugadores en los distintos torneos y con un sólido circuito, te ayuda a progresar. Nosotros (los sudamericanos) debemos seguir en lo nuestro. Los buenos jugadores tratan de buscar la mejor competencia, y cuando ya son buenos allí salen a Europa a Estados Unidos».

– ¿Cree que el Transition Tour está dejando de lado a la gran mayoría de los tenistas? Hasta hoy sólo ha recibido críticas por parte de los jugadores.

«Lo que hace es agravar nuestra situación, porque si antes teníamos una cantidad de torneos futuros que eran el inicio de los profesionales, hoy eso se hace mucho más difícil para los jugadores. Hay menos cupos, y en consecuencia hay menos entradas para los directores de torneos y eso complica el poder organizarlos. Quizá en alguna época hubo reclamos acerca de campeonatos que no cumplían ciertos requisitos, pero esos reclamos hubieran podido ir más a tratar de arreglarlos y no que entren todos los que estaban involucrados y eliminarlos. Normalmente habían 19-20  torneos futuros por semana, ese número ahora es bastante menor. A eso le sumas que no entrega puntos ATP necesarios para que hagan una diferencia. Hoy todo es un caos».

– Pese a que pasan los años, Federer se mantiene vigente y acaba de ganar el Masters 1000 de Miami. ¿Usted cree que estirará su leyenda o habrá alguien que lo iguale?

«Seguir hablando de Roger es llover sobre mojado. Cuando piensas que no hay cosas para hacer, viene y te gana un torneo del calibre del Miami Open con una facilidad apabullante. Sólo el primer partido contra Radu Albot fue complicado, luego de eso salió sin problemas y fue un dominio enorme durante los 10 días. Ya desde hace algún tiempo venimos todos hablando en general, todavía no termina de jugar y ya estamos buscando quién lo va a pasar. Y eso de alguna manera es como Federer ha venido llevando su tenis en los últimos años, mirando al resto por el hombro, pero siempre con la mirada más fija que nunca hacia arriba. Tiene que dejar sentada su marca, porque sabe que si bien él pudo sobrepasar con largueza lo que hizo Sampras con su récord de 14 Grand Slams -que había roto un récord de 30 años- también tiene claro que en apenas 15 años ya hay tres jugadores que lo pasaron a Sampras. Roger sabe eso porque además es un historiador del tenis, le gusta saber lo que ha pasado antes y quiere dejar su marca a un nivel imbatible. En este momento, la marca de Connors, los 109 títulos, es una que aparece como imbatible, pero ya está a ocho torneos. Entre Djokovic y Nadal, pienso que Novak es el que tiene más chances de lograrlo (igualar a Federer), porque ha tenido menos lesiones, ha estado menos tiempo fuera de la cancha y su juego se acomoda a todas las superficies. En el caso de Nadal, creo que sus mayores expectativas obviamente van con Roland Garros. No es que no puede ganar los otros, pero creo que hoy en día hay más jugadores de otro tipo de canchas que le pueden dar más problemas a él que a Djokovic».

– Sobre la llamada Next Gen: ellos tienen todo para conseguir grandes cosas, pero Roger, Rafa y Nole siguen arriba. ¿Cuál es el plus para alcanzar la cima?

«Siempre es la voluntad y las ganas de querer llegar. A veces dicen el hambre, pero la gente muchas veces entiende por hambre, el que no tiene. Sí, obviamente quieres llegar más alto, te das las posibilidades de una mejor vida y hacer lo que te gusta, pero con la voluntad de tratar de hacer las cosas diferentes. De querer realmente tratar de llegar y no quedar en el camino. No todo hacer, hacer y hacer. Toma tiempo. Cada individuo es diferente. Hay distintas situaciones que te llevan a que la meta es la misma, pero los caminos son diferentes. Es ahí donde queda mucha gente a mitad del mismo».

– ¿Cree que la nueva Copa Davis se ajusta a los tiempos modernos o simplemente sus creadores sepultaron la tradición del tenis?

«Hay que esperar a ver el resultado que pueda tener como primer torneo en Madrid, con el formato que llevan adelante. Puede ser atractivo, sí… puede serlo, aunque depende de la cantidad de jugadores de arriba que vaya a participar. Tradicionalistas como yo, nos gustaba el formato de jugar a cinco sets. Grandes batallas que decidieron grandes momentos en la historia del tenis. Eso se puede llegar a extrañar de alguna manera».

– ¿Cómo ha visto la presente temporada de Nicolás Jarry y Christian Garin?

«En el caso de Nico, tuvo un ascenso fulgurante el año pasado. Cuando la temporada pasa y da vueltas, hay que aprender a lidiar con las presiones de defender puntos, bajar ranking, entre otras cosas. He visto algunos partidos de él durante este año por televisión y es un jugador que tiene mucho por mejorar en todo su juego, incluso su saque. Una vez tenga claro qué tiene que hacer en los torneos, sabrá lidiar mejor con las dificultades y se dará cuenta que si en una semana hiciste muchos puntos, tienes muchas más para hacer lo mismo. Cuando se acostumbre un poco al pánico cuando vives esas situaciones, todo eso lo llevará a crecer como jugador y acostumbrarte a estar en esas posiciones».

«En cuanto a Garin, él tuvo su merma física al final del año pasado y el comienzo de éste. Ha estado bien, pero creo que ahora que retome la temporada en arcilla comenzaremos a ver probablemente una versión del tenis que jugó el año anterior».

– Se ha puesto en algunas discusiones el tema de la tecnología, redes sociales como una distracción negativa para los más jóvenes. Comentaba Tsitsipas que se obligó a dejar las redes por unos días para conseguir tranquilidad. ¿Cree que fue una ventaja no tener acceso a esas herramientas en su época?

«La tecnología te va a ayudar. Tienes para distraerte y estar en contacto seguido con tu familia o entrenador cuando no está viajando todo el tiempo contigo. Es una herramienta importante para los jugadores. Pero como todas las cosas, cuando hay un exceso interfiere un tanto en tu rendimiento y concentración. A veces te enteras de noticias no siempre positivas. Uno está expuesto a cómo vas a reaccionar a ciertas noticias. Por otro lado, te ayuda para estudiar a tus rivales, conocer un poco de lo que han hecho y las tendencias de cómo están jugando y haciendo».

– Pero, ¿cómo analizaba a los jugadores sin tener la herramienta de la tecnología?

«A mí me gustaba mucho ver partidos, sobre todo de aquellos jugadores que yo apostaba a alcanzar. Te hablo de Connors, McEnroe, Lendl. Cuando vinieron los cambios de generación, iba a ver a Wilander o Becker para analizar cómo jugaban, qué tendencias tenían dentro de la cancha. La tecnología ayuda, pero también confunde. Es más tendencia de los entrenadores estudiar a los rivales. Sin embargo, a la hora de la verdad, ambos se estudian y todo se torna en un duelo estratégico».

– Enfrentó a grandes leyendas como Sampras, Agassi, Chang. ¿Qué diferencias y similitudes ve con las actuales?

«La evolución del tenis se da de tal manera que vamos viendo cómo los jugadores van llegando a esa perfección actual. Hoy son muchos más completos y están mejor preparados. La nueva tecnología es importantísima para que estos nuevos atletas tengan la facilidad de actuar y tener ciertos comportamientos en cancha. Es lógico que vamos a ver mejores versiones. Ahora dicen ‘qué va a pasar cuando termine el big three, quién los va a reemplazar, nunca va haber jugadores como ellos’. Yo creo que nunca no habrá jugadores como ellos, pero sí diferentes que vendrán con lo suyo. En su momento se hablaba de Borg y su frialdad o de su atletisismo natural que tenía. De Vilas y lo que representaba en la parte física comparable después a Nadal. De McEnroe sobre su talento y servicio al juego. Todos ellos fueron jugadores distintos. La tecnología la tomarán chicos de menores edades a los 10-11 años, 10 años antes que cumplan 23-24, y ellos podrán manejarla de manera diferente. Lo veo como el desarrollo natural del tenis. Se hablaba de que nunca iban a haber más Agassi, Sampras y fueron apareciendo mejores jugadores todo el tiempo. Si las cosas son normales y como se han dado, tendremos jugadores espectaculares todas las épocas».