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A 15 años de la mítica serie entre Australia y Argentina en Sydney

  • Por Ariel Román E. (@arielago)

Un 15 de julio de 2005 daba inicio a una de las series de Copa Davis más calientes de la historia. Por los Cuartos de Final del Grupo Mundial, Australia recibía en pasto a Argentina en el Estadio Olímpico de Sydney, justo después de Wimbledon. Desde que se supo que se enfrentarían en dicha instancia, la serie comenzó a tomar ambiente, recordando las polémicas del Australian Open de ese año. El resultado: Una guerra total.

El preludio

En el Australian Open de ese año, Lleyton Hewitt era el número tres del mundo y llegaba en un gran momento para conseguir ese anhelado Grand Slam en casa. En la tercera ronda, el oriundo de Adelaida se enfrentó al argentino Juan Ignacio Chela. En el cuarto set, Chela se hartó de los “come ons” del australiano. Luego de haber errado un drive volley que dio en la red y salió ancha, Hewitt realizó uno de sus típicos festejos cuando se colocaba 0-40 en el quinto juego. El trasandino lo quedó mirando. Primer saque, foot fault y un servicio que apuntó directamente al jugador local. Segundo saque, buena devolución de Hewitt, winner de volea, come on a la cara de Chela. 3-2 arriba el australiano, cambio de lado. Cuando Chela caminaba a su asiento, lanzó un escupitajo en dirección a la silla de Hewitt, cuando éste se estaba sentando. Hewitt ganó por 6-2 4-6 6-1 y 6-4, pero la polémica con los argentinos en ese torneo no quedó ahí.

Luego de derrotar en la cuarta ronda en cinco sets a un muchacho llamado Rafael Nadal, Hewitt se mediría con David Nalbandián, a quien venció en la final de Wimbledon 2002. Con el cordobés tuvo un par de fuertes discusiones en el segundo set, a lo que Hewitt confesaría después que nunca más se hablaron desde aquel incidente. Nalbandián luchó desde dos sets abajo, pero en un tremendo quinto set, el local prevaleció venciendo por 10-8 en la definición.

Luego de que ambos equipos triunfaran en sus series de primera ronda en la Davis en marzo de 2005, Australia anunció su sede y superficie horas después de conocerse el oponente. Iban a recibir a los trasandinos con sed de venganza tras lo sucedido en 2002, donde cayeron aplastados por 5-0 en Buenos Aires en “la cancha más lenta del mundo”. Sin Hewitt, número uno del mundo en ese entonces, ni Mark Philippoussis, los oceánicos se comieron una paliza en donde solo en el dobles dieron cara.

“Les daremos todo lo que les disguste, tanto como cuando nosotros estuvimos allí”, diría Todd Woodbridge, experimentado doblista. “Fue probablemente la arcilla más húmeda en la que he jugado. Llovió mucho, no cubrieron la cancha y jugamos una hora y media después. Eso lo vamos a devolver”, añadió. Woodbridge no jugaría la serie, puesto que se retiró del tenis post Wimbledon.

Durante esos mismos días, el capitán John Fitzgerald anunciaba que buscarían tener una cancha de pasto lo más rápida posible, al típico estilo australiano.

Ya en Sydney, Australia, que tampoco contaría con “Scud” Philippoussis por lesión, alineó para la serie a Lleyton Hewitt como uno, Wayne Arthurs como dos, y Peter Luczak y Chris Guccione como suplentes. En tanto, Argentina, capitaneada por Alberto Mancini tenía como primera raqueta a David Nalbandián, acompañado por Guillermo Coria en el segundo singles. Como reservas, anotó a Mariano Puerta y Gastón Etlis. El “Luli” guardó la confirmación de Puerta dentro de la nómina hasta el último minuto, ya que como quinto estaba Martín Rodríguez, doblista que formaba una dupla estable con Etlis.

Un viernes de guerra

El primer punto de la serie fue el que caldeó los ánimos. Se enfrentaban Lleyton Hewitt, número dos del mundo y Guillermo Coria, raqueta número 15 del orbe. Y desde muy temprano en el partido, Hewitt comenzó a soltar su “come on” para prender al público que llenó el Estadio Olímpico. La cancha era bastante diferente en cada lado: En uno no había ningún problema, pero sin embargo en el fondo del otro, no llegaba luz solar, por lo que estaba bastante resbaladiza.

Fue el Mago quien tomó una ventaja de un quiebre en el primer set, pero Hewitt quebró en el décimo juego y se impuso en el tiebreak para colocarse al frente de las acciones. En un desempate de alto vuelo, Coria estaba 5-4 y saque, pero perdió tres puntos seguidos ante un Rusty cuyos “come on” eran más expresivos y con más decibeles a medida de que avanzaba el partido.

La segunda manga fue un monólogo de Hewitt que hizo todo bien, y le quebró tres veces a Coria para quedarse con el parcial por 6-1. En el tercero, el local sufrió un bajón al mismo tiempo que el argentino retomaba el nivel del primer set, y con un gran toque en la red se adjudicaba el capítulo por 6-1, festejando con una “cobra” al más puro estilo Hewitt.

En el cuarto set las cosas se prendieron. 1-2 sacando Hewitt 15-15, Coria mete un passing shot notable que lo celebra con todo. En 30 iguales, el argentino manda una pelota a la red, y aparece el “come on” del australiano. El Mago mira a Rusty y se toca los genitales. Se dijeron de todo.

En el quinto game, sacando Coria, Hewitt metió un passing muy bueno para colocarse 0-40 y lo celebró con todo. Acto seguido, quebró luego de un error del argentino, corría tal cual velocista en los cien metros hacia su silla, con el infaltable “come on”. Al juego siguiente, en 15 iguales, Lleyton metía una gran volea corta, y metía su “cobra” y apuntaba directamente a Coria. Siguiente punto, el argentino lo ganaba con un globo y se burlaba haciendo la misma celebración. 40-30, y tras un drop shot del Mago, Hewitt intenta con un globo, que es fácilmente remachado por Coria, y la pelota da en la espalda del australiano. El oriundo de Rufino ofreció disculpas, pero tras un ace, el oceánico dejó claro que no las aceptaba exclamando un clarísimo fuck off.

Coria ya casi ido del partido, fue quebrado de nuevo para que el australiano sirviera por el partido en 5-2. En ese cambio de lado, lo miraba desde su silla y le decía “cagón”. Hewitt mantendría el saque para darle el primer punto a Australia por 7-6 6-1 1-6 y 6-2.

Pero la calentura no quedó ahí. Fuera de la cancha se continuaron diciendo de todo, esta vez en la conferencia de prensa. “Dentro de la cancha, de verdad sientes ganas de matarlo (…) Como persona, preferiría no ganar ningún torneo en mi vida antes de ser como él”, fueron las palabras de Coria. Hewitt, por su parte, se refirió al incidente del inicio del cuarto set: “En un momento se agarró sus partes privadas tres veces seguidas cuando estaba a punto de sacar, así que paré y pregunté si tenía un problema… y si se la podía encontrar“.

“K-Mon las pelotas”

En el segundo punto, que terminó de jugarse el sábado, David Nalbandián, el mejor jugador argentino en pasto, despachó en cuatro sets a Wayne Arthurs por 6-3 7-6 5-7 y 6-2. Inmediatamente después de eso se confirmó al cordobés en el dobles, junto a Mariano Puerta, tal como el Luli Mancini los anotó en el sorteo del jueves. Ante la sorpresiva decisión del capitán argentino en la previa a la serie, su contraparte australiana, John Fitzgerald contestaba de manera burlesca que “probablemente fue una difícil decisión” el haber colocado a Nalbandián y Puerta para el dobles.

El sábado tuvo a los mencionados argentinos enfrentándose a Arthurs y Hewitt en el dobles. Y la improvisada dupla trasandina respondió con creces. Puerta, reciente finalista de Roland Garros, sirvió de manera notable todo el partido y se compenetró muy bien con Nalbandián para darle la ventaja de 2-1 a Argentina tras un claro 7-6 6-4 y 6-3.

El cuarto punto veía a las dos figuras de los equipos frente a frente. Hewitt le había ganado a Nalbandián las tres veces que se habían enfrentado, por lo que se preveía un duro partido para el argentino. Sin embargo no fue así. Hewitt jugó un partido muy malo, muy por debajo del nivel que mostraba un dos del mundo y semifinalista de Wimbledon apenas una semana atrás.

Rápidamente el argentino se encontró con el primer set, que se lo llevó por 6-2 ante un Hewitt que parecía muy nervioso. Luego de un muy buen segundo set, que se lo llevó por 6-4, Nalbandián se encontraba arriba de manera muy cómoda, dos sets y break arriba, dominando por completo a un apático australiano que no era ni la sombra de su mejor versión. El “Rey” David no tuvo inconvenientes para despachar a la segunda raqueta planetaria por un sólido 6-2 6-4 y 6-4 para así darle el 3-1 con que Argentina daba un golpe a la cátedra en Sydney y se metía en semifinales de Copa Davis.

Pero el cordobés no iba a dejar pasar la opción de darle a Hewitt después de la victoria. “No eramos candidatos para nada para ganar acá, y de la forma que lo hicimos fue increíble. Me sorprendió Lleyton, que realmente se cagó”, fueron las palabras post-partido de David. Y eso no paró ahí, mientras el público australiano abandonaba el estadio, el equipo y los cerca de cien hinchas trasandinos cantaban: “Y qué pasó, y qué pasó, que Lleyton Hewitt se cagó“. Durante los tres días, un hincha argentino llegó con un llamativo lienzo a más que alentar, a provocar al uno oceánico: “K-Mon las pelotas“, se podía leer. Por cumplir, Coria se impuso por 6-3 y 7-6 a Peter Luczak para sellar el 4-1 definitivo con el que Argentina accedió a semifinales en esa temporada, instancia donde caerían ante Eslovaquia.

El odio que se tenían los argentinos contra Hewitt y viceversa siempre fue especial. Nalbandián lo consideraba el tenista más odiado del circuito, y llegó después a declarar que “no tenía amigos”. Esto en la antesala a una serie de semifinales de Copa Davis al año siguiente de esta confrontación en Sydney. El miedo de Hewitt a jugar en el Parque Roca, inaugurado para la ocasión, era tal, que decidió a última hora subirse al avión a Buenos Aires. “Chucho” Acasuso, su rival de esa serie, caldeó los ánimos: “Debe de pensar que vino a Irak“, diría. Lleyton Hewitt y Argentina siempre tuvieron una relación especial. Una de un odio absoluto.