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A cuatro años del épico triunfo copero de Chile sobre Colombia en Iquique

  • Por Ariel Román E. (@arielago)

En una cancha que representaba la antítesis de la Philippe Chatrier, Chile recibió a Colombia en Iquique en una serie válida por la Final de la Zona Americana I de Copa Davis para definir un cupo al repechaje del Grupo Mundial. Hasta hoy, es la penúltima serie que se ha albergado en el país, la cual se jugó en dos días. Un 17 de julio de 2016, se vivió con muchísima emoción de principio… a un final polémico e inesperado.

Chile con dos bajas importantes

El conjunto capitaneado por Nicolás Massú presentaba en un principio la baja de Julio Peralta, quien optó por privilegiar su calendario ATP. El “Vampiro” llamó en esa ocasión a Gonzalo Lama, Hans Podlipnik, Nicolás Jarry y Cristian Garin. El último, comunicó su ausencia del equipo también para enfocarse en el circuito. Gago en ese entonces no era un titular fijo en los equipos de Massú, quien había optado por Lama para acompañar a Podlipnik en las últimas dos series, ante Venezuela y República Dominicana. En su reemplazo, fue convocado Juan Carlos Sáez.

La decisión de llevar la serie al Norte Grande se debió a minimizar el riesgo de suspender una serie por lluvia debido al invierno. Ante ello se armó una cancha que estaba literalmente a nivel del mar y la que se comenzó a construir un mes antes. La falta de preparación para armar el court, y una tormenta de arena que pasó por Iquique una semana antes dejó la pista en deplorables condiciones para una serie tan importante. Era tal el mal estado de la cancha que los jugadores apenas pudieron probar el court horas antes del inicio programado para los singles el día viernes, debiendo entrenar en un club aledaño.

Colombia llegaba con lo mejor que tenía. El indiscutido líder del equipo dentro y fuera de la cancha, Santiago Giraldo, no atravesaba por su mejor momento, saliendo del Top 100 en un bajón del que nunca se pudo recuperar. Alejandro González estaba oscilando entre los puestos 140-150, pero aún así ambos singlistas estaban mejor rankeados que los chilenos. Para el dobles, no cabía duda quienes eran los favoritos: Juan Sebastián Cabal y Robert Farah, hoy en día convertidos en la mejor dupla del mundo, eran Top Ten.

En tanto, Chile no venía tan bien: Lama ganó un Challenger en Sao Paulo en abril, pero no pudo refrendar ese buen momento en los torneos previos a la confrontación. Podlipnik ya estaba enfocado casi al 100% en dobles, mientras que Jarry estaba jugando Qualys de Challengers desde abril, y Sáez jugaba torneos Futures. Sin embargo, en dobles, Jarry y Podlipnik venían de ganar el Challenger de Cali la semana previa a la serie.

La peor cancha de la historia y el inicio de la serie

El mal estado de la cancha hizo que el inicio de la serie debiera aplazarse para el día sábado. Con un método bastante peculiar, se hizo lo imposible para recuperar la cancha y evitar una vergonzosa descalificación: Se vertieron dos toneladas de sal, una capa de arcilla, y se compactó con una máquina de oxicorte (las mismas que ocupan para robar cajeros automáticos) y vehículos para compactar la cancha y tenerla “jugable”.

Foto: Radio Cooperativa

Tras el bochorno de la suspensión, el enojo en los protagonistas era evidente, y Marcelo Ríos comentó la situación vía Twitter: “Hoy he vivido la vergüenza más grande de mi vida como tenista. No tenemos una cancha apta para disputar la Copa Davis”.

El sábado saltaron temprano a la cancha Nicolás Jarry y Santiago Giraldo. No llevaban ni 10 minutos de partido y el colombiano reclamaba insistentemente por la cancha. Curiosamente, la primera raqueta visitante elegía estos momentos de molestia en puntos clave que podrían favorecer al chileno. En puntos de quiebre en contra, cuando Jarry se disponía a sacar en un juego clave, se tomaba su tiempo para indicar en qué lugares la pista estaba en mal estado y se ganaba las pifias del público. Aún así, el pereirano se impuso de manera solvente sobre el número dos de Chile por 6-2 6-4 y 6-3. “La cancha está perversamente mala”, comentaría Giraldo post partido.

Foto: Agencia UNO

Más adelante era el turno de Gonzalo Lama y Alejandro González. Apenas un puesto los separaba en el ránking. Sin embargo, el número uno de Chile jugó un gran partido para llevarse una sólida victoria. Solo en el segundo set tuvo un pequeño bache en su rendimiento, pero no fue impedimento para cerrar un cómodo triunfo en sets corridos por 6-2 7-5 y 6-0 para igualar la serie. Al día siguiente debía jugar su punto de singles versus Giraldo.

Un dobles épico

El dobles era el punto seguro que tenían los colombianos en esta serie. No tenían dudas de ello, contando con una dupla Top Ten en Cabal y Farah. En el papel, Jarry y Podlipnik eran bastante inferiores a sus oponentes… pero en Copa Davis cualquier cosa puede suceder. El primer set ya entregaba algunas luces de lo impredecible que sería este partido, con cinco quiebres en total, tres para Chile, que se quedó con la manga por 6-4. En el segundo capítulo, los cafeteros mostraron su nivel, llevándoselo sin mayores zozobras por 6-2.

Sin embargo, los entonces campeones panamericanos no bajaban los brazos y tomaron cada oportunidad posible para tomar ventaja en el tercer set. Dos quiebres a favor de Chile para un 6-2 con el que se colocaban dos sets a uno. Colombia supo quebrar, pero no conseguían cerrar el cuarto set en el décimo juego, por lo que el momentum se inclinaba a favor de la dupla local para cerrar el partido, pero tras un tenso tiebreak, Cabal y Farah enviaban el partido a un quinto y definitivo set, cuando el duelo se acercaba a las tres horas y media de duración.

En el quinto set apareció el factor Massú. El capitán siente cada pelota como si él estuviera jugando, y así lo demostraba. Durante cada cambio de lado en el que Jarry y Podlipnik jugaban en el sector de la banca de Chile. El primer golpe lo dieron los nacionales al quebrar en el quinto game, pero Cabal y Farah devolvieron la ruptura en el octavo juego. Siguieron saque a saque hasta el seis iguales, donde por primera vez en la historia de la Copa Davis se definiría un quinto set en un tiebreak. 

Colombia arrancó con un mini quiebre, pero un par de errores de los visitantes permitieron que Jarry tuviera la oportunidad de cerrar el partido con su saque. 5-4 arriba, dos saques para Chile, y luego de un muy buen primer saque, Podlipnik duda en la red tras una devolución blanda, la deja pasar, y cae adentro. 5-5. Otro buen saque de Jarry le daba el primer match point del encuentro a Chile. 6-5. Primer servicio de Cabal, devolución de derecha invertida de Jarry que apenas supera la red, y volea de Farah que se queda en la malla. Explota el polémico court de Iquique. Jarry y Podlipnik habían conseguido un punto clave en la confrontación, uno que parecía muy difícil de conseguir. 6-4 2-6 6-2 6-7 y 7-6 en 4 horas y 40 minutos de juego para un partido que fue un punto de inflexión en las carreras de Nico y Hans… y de Massú como capitán.

La pasión con la que se vivió esa victoria se reflejó en un tuit del Chino Ríos: “Aunque no seamos los mejores del mundo, tenemos los huevos más grandes que un gorila… Vamos Chile!”, fue el mensaje del ex uno del mundo.

El show de Giraldo

Santiago Giraldo estaba con la soga al cuello. El pereirano estaba obligado a ganar para mantener a Colombia con vida… pero no quería volver a pisar esa cancha. En frente, estaba Gonzalo Lama que estaba dispuesto a todo. El León no iba a dejar pasar esta oportunidad de cerrar la serie. Giraldo no tardó mucho en comenzar a reclamar por la cancha, pero el chileno seguía enfocado. Quebró en el séptimo juego y raudamente se adjudicó el primer set por 5-4.

Lama logró un break en el quinto juego del segundo set para ponerse en ventaja por 3-2, cuando empezaron los amagos de retiro de Giraldo. Le comentaba a su banca que se iba a ir, que no seguía. El uno de Chile seguía metido en el partido, ratificaba el break y volvía a quebrar para tener un cómodo 5-2 a favor. Después de un sonoro ¡Vamos!, Lama corría a la banca, se sentaba para recibir instrucciones de un Massú que estaba encendido. Giraldo simplemente caminó, le dio la mano a la jueza de silla, a Lama, a Massú, y se fue. Ni siquiera se acercó a Mauricio Hadad, el capitán colombiano para informarle de su decisión.

Massú corrió a cualquier parte mientras todo el estadio celebraba la inusual victoria. El resto del equipo se metía a la cancha mientras los colombianos, incrédulos, dejaban el court. El triunfo estaba consumado, y Chile ganaba su sexta serie consecutiva para estar al borde del descenso a la Zona III de América a jugar el Repechaje del Grupo Mundial. Nada mal…

Foto: Agencia UNO