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Análisis: El piso alto de Garin

Por Fabio Ríos

Christian Garin. Cristian Garin. Christian Garín. Cristián Garín. Tanque. Gago. Bueno, en realidad da lo mismo, en especial después de haber celebrado un título que estábamos esperando casi tanto como Tiger Woods esperaba volver a ganar un major. Y todo eso pasó el mismo día…

Más allá de su nombre y apellido, mucho ha cambiado para Cristian en los últimos años. Ese chico lleno de ilusiones que vimos jugar por primera vez hace siete años en el Estadio Israelita ya es Top 50 del ranking ATP. Increíble si pensamos en algunos años negativos que vivió, pero lejos de ser inesperado para los que tuvimos la suerte de disfrutar de su tenis en su época de “junior real” (antes de ganar Roland Garros Junior en 2013).

Por eso, ya unos buenos días después de su gran título en Houston, se me ocurrió alejarme de temas lateros como las “expectativas”, la “presión de los medios”, el “poco o mucho impacto de Capdeville” o el típico enfoque sociológico del “carro de la victoria”, para analizar qué es lo que veo en Garin comparado con lo que se podía observar de él durante estos años en la relativa oscuridad de los challengers.

Sin ser especialista en temas técnicos, aquí daré mi humilde opinión sobre la evolución de Garin. Después de todo, haber visto más de 100 partidos del chico ayuda bastante a la hora de armar una opinión.

– Saque: Este es un tema importante para Gago, ya que es donde pienso que tiene mayor margen de mejora. Sin duda que viene sacando mejor desde que está con el “Gringo”, aunque aún mucha gente que sigue y trabaja en el tenis piensa que es un punto débil en su juego.

En 2012 el saque de Garin era muy bueno para ser un junior. La pelota le corría, podía variarlo y no cometía muchas doble faltas. El punto débil siempre ha sido el mismo eso sí: pocas veces sube del 60 por ciento de primeros servicios adentro. ¿Se imaginan a Gago metiendo 60-65 por ciento de primeros en la mayoría de los partidos? Estaríamos hablando de un jugador casi de elite.

Duarte, la Academía de Nadal y Matta intentaron mejorar el saque de Garin con distintos ajustes técnicos que prefiero dejarle a los expertos. Lo que siento que es tanto cambio de entrenador lo hizo perder la consistencia con su servicio, es decir, no siempre lo veo ejecutando su saque de la misma forma partido a partido. Lo que sí se puede decir es que desde el año pasado ha bajado la cantidad de doble faltas. Especialmente entre 2015 y 2017 muchas veces parecía apurarse con el segundo saque.

En resumen, su saque está mejor que en 2012 y mucho mejor que en 2015-2017, donde siento que tuvo un bajón. De igual forma, todavía es un área por mejorar.

– Devolución: Para mí, la devolución habla mucho de la madurez mental y tenística de un jugador. En general, los tenistas que tienen buena devolución parecen ser los que ganan la mayoría de los partidos apretados, con la excepción de tipos como John Isner o Jarry en 2018.

Acá la mejoría de Garin es brutal. No solo está metiendo muchas devoluciones ganadoras a nivel ATP, sino que también las mete en el momento justo y en el lugar más incómodo para el rival. Este es un aspecto en que indiscutiblemente está en su mejor momento. Buenos reflejos, buenos instintos, alcance respetable e inteligencia táctica para complicar los segundos saques de sus rivales en arcilla. Obviamente que en cancha dura todavía hay bastante por mejorar acá y en casi todos los aspectos.

Nunca Garin había estado tan bien en este ítem, ni como junior ni en sus primeros años en el circuito. Creo que estamos en presencia de un “restador” Top 10 en arcilla y, potencialmente, en el resto de las superficies (sí, Grassrin).

– Defensa/Contragolpe: Garin desde chico fue un “Tanque”, es decir, muchos nos preocupábamos que fuese demasiado “potente” para poder desplazarse a un nivel que le permitiese competir de igual a igual contra los mejores del mundo. De hecho, algunos hasta pensábamos en Delbonis como una comparación a la hora de medir los movimientos laterales.

Nada que ver. El mismo Delbo ha mejorado mucho en ese aspecto (lo que le ha permitido rendir bien en superficies rápidas), mientras que Garin se ha metido como uno de los mejores contragolpeadores en arcilla. “Gago” juega muy bien con la velocidad del rival y, si bien en ocasiones se queda corto con sus golpes, su gran potencia de piernas le permite defenderse lo suficientemente bien como para no quedar a merced de su rival. A partir de ese punto, Cristian puede volver a retomar el control de un peloteo.

Físico: Como lo hablé en el ítem contragolpe, el físico de Garin está en su mejor momento. Mucho se habla de su cabeza, pero su resistencia/potencia es la otra gran mejoría que viene evidenciando desde que trabajó con Horacio Matta. Es una máquina.

Si uno se da cuenta, la gran mayoría de los “puntazos” de Garin tienen dos denominadores comunes: contragolpe y despliegue físico. Muchos puntos que gana a lo Nadal.

Otro aspecto, que puede ser mental también: hace unos años Gago siempre tenía lesiones pequeñas de 2-3 semanas que le quitaban el ritmo. Ahora se le ve mucho más fuerte. Él parece ser de esos jugadores que se lesionarán menos que la media (igual es mejor tocar madera).

– Táctica: Como junior uno no podía pedirle gran manejo táctico, ya que es algo que llega con experiencia. Ahora siento que es una de sus grandes fortalezas.

Esos drop shot altos y sin sentido ya no aparecen en el repertorio de Garin. Sus tiros de fondo siempre aparentan tener una intención. Es más, la mayoría de sus buenos puntos parecen ser parte de una táctica, más que depender de un solo tiro ganador que le salve el día. Gran mérito de Schneiter (y Matta).

Mente: Para ser franco, Cristian necesitaba la “mano dura” de Matta para poder dar un salto cualitativo. Obviamente ellos no tenían la química necesaria para durar mucho tiempo, pero siento que ese breve paso junto a Horacio ayudó a que Garin entendiera muchas cosas.

Pensé que con el Gringo podía ser complicado, pero la verdad es que todos en el ambiente hablan de que ha sido una unión casi perfecta. Esto es gran mérito de Garin, quien simplemente posee otra mentalidad con respecto al Gago de 2015-2017. En esos años, Cristian solo quería que lo dejaran tranquilo, tanto sus técnicos como los medios (y la gente).

En cancha se nota mucho la evolución de Gago. Antes, un 30-0 a favor para cerrar un set era motivo de nervios. Ahora, si pierde alguna ventaja, va a la siguiente y compite como un profesional. Ese nivel de madurez se vio en Houston, donde siempre se le notó en control de sus partidos. En el único que lo perdió fue contra Chardy, y ahí logró remontar el marcador no solo salvando match points espectaculares, sino que también mostrando una tranquilidad increíble tras perder su saque en el octavo game del tercer set.

Eso sí, siento que Cristian debe preocuparse menos de los errores de los umpires. En ocasiones parece que quiere arbitrarse solo, quizá una costumbre de años jugando challengers y Futures con menos jueces de línea.

Revés: Por años encontraba que el revés era el tiro más confiable de Cristian. Sin embargo, hablando con muchos que saben bastante más que yo de tenis, me di cuenta que era un tiro bastante inconsistente.

A la ofensiva, su revés es exquisito. Cuando le mete el cuerpo a la pelota, su revés causa mucho daño. Pero durante algunos años se notaba como “empujaba” el revés sin mayor intención ofensiva. Por eso, algunos tenían cierto gusto a poco con este golpe.

En el último año ha evitado caer en ese “pushing” excesivo con el revés. Claro, a nivel ATP es complicado competir con un tiro empujado. Lo bueno es que ahora está moviendo la pelota bastante con este golpe, en especial cuando tiene que arriesgar con el VITAL revés paralelo.

El slice nunca ha sido un tiro natural para Gago, aunque su gran capacidad física y fuerte muñeca le permiten defenderse desde abajo al estilo Gilles Simon. En resumen, otra área que seguirá mejorando mientras más roce ATP agarre.

– Red: Cuando uno anda con confianza y tiene talento natural, el juego en la red mejora solito. Cristian claramente comete muchos menos errores que antes. Pero lo mejor de todo es que se nota que Gago tiene “eso” que poseen los grandes para resolver puntos complicados en la red.

Drive: Todos recordamos de la forma en la que le corría esa derecha a Garin cuando tenía 16-17 años. Luego (y lamentablemente), su drive cayó en inconsistencias. Mucho top spin y poca profundidad/potencia en su derecha la hacían una “del montón” en su etapa de challengers.

Uno aún puede quedar con ganas de más con la derecha de Garin. Eso sí, cuando logra darle profundidad es una pelota muy pesada y difícil de manejar para el rival, hecho que lo ayuda a no ser atacado.

De todos modos, en cancha dura necesita encontrar mayor contundencia con su saque y derecha.

– Resumen: Garin está pasando por su mejor momento técnico, táctico, físico y mental. También está mejor que nunca cerca de la red y con su devolución. Aún puede mejorar sus golpes de fondo -junto al saque- y tiene mucho por demostrar sobre cemento o en superficies rápidas bajo techo.

Gago va a tener rachas malas, como todo el mundo. Esa será su próxima prueba mental, ya que hasta el momento no ha tenido ningún bajón real desde enero de 2018.

Lo bueno es que el piso de Garin es altísimo. Si bien Jarry parece ser levemente superior a la hora de enfrentar a rivales de primer orden, Cristian es una apuesta mucho más segura si uno necesita ganarle a un Top 40-50 o 100 con cierto margen, en especial sobre arcilla.

Y todavía no cumple 23 años. En este tenis actual lleno de viejitos, eso no es menor.