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“Cómo vas a perder con Hewitt si perdió con Federer” – La divertida anécdota de Feña González en juniors

  • Por Matías Alarcón L. (@MatiasAlarconL) – Ariel Román E. (@arielago)

Fernando González es palabra más que autorizada para hablar de tenis. Y además es un gran contador de anécdotas. Junto a Séptimo Game, el triple medallista olímpico se adentró en detalles más desconocidos de su carrera, y recordó grandes momentos en el circuito ATP, el que protagonizó por más de una década.

Pero primero que todo, el Bombardero comentó sobre su nuevo rol como padres del pequeño Félix, junto a la gran hockista argentina Luciana Aymar. ¿Qué cansa más, Félix o Roland Garros? – “Son cosas distintas, hay un estrés diferente, y físicamente también, pero uno anda con mucho sueño, ahora está más grande y está durmiendo mejor. Como padre primerizo, uno dice ‘oye, está llorando’, y los llantos son escandalosos, pero uno se estresa y se asusta”.

El nerviosismo al enfrentar a Sampras y Agassi

“Siempre quise jugar con Pete Sampras. Mis ídolos eran Boris Becker, Stefan Edberg, André Agassi y Pete Sampras. Con Becker y Edberg solo tuve el honor de conocerlos, pero con André y Pete fui rival. Ya me sentía feliz de compartir camarín, de que supieran quién yo era. Me toca jugar contra Pete en Miami, viniendo de la clasificación. Había ganado mi primer Viña del Mar (2002) ese año, un mes antes, venía en un gran momento. Creo que en primera ronda le gané a Rochus, a Moyá, luego jugué con Pete y perdí con Marat Safin”.

“El partido con Moyá fue super importante. Para mí era un sueño jugar con Sampras. Cuando veía esas finales con Agassi, se jugaban todas las finales del US Open, de Wimbledon entre ellos. La noche anterior fue una muy mala noche mía, me dolía la guata, estaba enfermo, con un poco de fiebre. Yo creo que fue puro nervio y estrés. Fue especial, porque cuando entramos a la cancha, y hacemos el sorteo, yo como que no estaba ahí. Yo era como una cámara que estaba mirando, fue una cuestión muy rara, no sé como explicarla bien. Como que no estaba en mí. Cuando empezó el calentamiento, ha ganado no sé cuantos Grand Slam, y cuando leen tu currículum te empiezas a encoger (risas)”.

“Fue un gran día, empecé un quiebre abajo, le gané 7-6 el primer set. Haberle ganado no fue ni siquiera un peso menos de encima, sino que fue un sueño. Yo sabía quién era desde el año 90. Después jugué con Hewitt y Agassi en el mismo año. Con Hewitt somos de la misma generación, fue súper importante ganarle a un número uno del mundo en ejercicio. Con Lleyton ya habíamos jugado en juveniles, pero con Agassi era una semifinal, en un estadio, la misma historia que con Sampras. Me empezó dando un paseo, estaba set y quiebre, me tenía ahogado. Era correr, correr y correr, le quebré el saque y le gané 7-6 en el tercero, pero, tuve un match point en el que hice una doble falta. Fue un partido de mucha emoción”.

“Cuando le dí la mano, le dije ‘es mi sueño hecho realidad ganarte a ti’, o una cosa así. Luego me sentí mal, porque dije ‘cómo le dije esa hueá’ (risas). Luego entrenamos un par de veces años más tarde cuando estaba retirado en Las Vegas, varias veces en Wimbledon, en Roland Garros. Como me gustaba llegar a los Grand Slam mucho antes, y estos compadres también, podía compartir mucho más, porque no habían ni 30 jugadores del torneo, porque todos andaban jugando”.

“Cómo vas a perder con Hewitt”

Ante la consulta de si había un jugador en juniors que no pensaba que podría ser exitoso, el ex 5 del mundo sorprende con su respuesta. Y tiene una gran historia para probarlo: “Yo una vez, año 1996, mundial por equipos, yo perdí con Lleyton Hewitt. Pero en la primera ronda le ganamos a Argentina, en la segunda a Perú y en semifinales perdimos con Australia. Y yo estaba emputecido porque había perdido. Y el peruano, Lucho Horna, con el argentino, me molestaban. ‘Oye, cómo perdís con ese hueón, nos ganas a nosotros y vienes a perder con ese, nos dejas mal, dejas mal al continente’. Yo estaba enojado pero no jugué mal. Pero dije ‘no puedo con ese’.

Pero Hewitt, ex número uno del mundo y doble campeón de Grand Slam, no era el jugador al que apuntaba Fer: “‘Cancha número 8. Si Hewitt perdió con ese hueón’. Y yo: ‘No, cómo va a perder con ese hueón’. Ese hueón era Roger Federer. Mis amigos me estaban molestando de cómo perdía con Hewitt, si ese hueón había perdido con Roger Federer, 25 años atrás. Y yo decía: ‘¡Cómo perdió con ese!'”.

“A lo mejor Hewitt lo veías que iba a ser bueno por su mentalidad. Pero Federer… una vez le ganó a Massú en un torneo importante en Milán, un partido súper durísimo. Massú era uno de los mejores juveniles del mundo, y Federer era dos años menor. Tú dices, ‘sí, le ganó bien’, pero no te convencía, a mí por lo menos. En mi último año de juveniles, él terminó como número uno del mundo, pero no te convencía tanto. Cinco años después ganaba Wimbledon y ‘ya, este es bueno, va a ser bueno’, pero nunca te ibas a imaginar lo que se venía”.