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Dante Bottini: “El objetivo va a ser meterse top 100 de nuevo”

  • Por Matías Alarcón L. (@MatiasAlarconL)

Desde Bradenton, Florida, el entrenador de Nicolás Jarry, Dante Bottini, atendió a Séptimo Game para un live en Instagram. El argentino, coach de Kei Nishikori por casi una década, se refirió a varios temas, entre ellos, la situación actual con su pupilo, y sus objetivos con el chileno de cara a su regreso tras la suspensión.

¿Cómo llegaste a ser entrenador?

Jugué tenis toda mi vida, me vine a una universidad a Estados Unidos a los 23 años a estudiar, becado por el tenis. En mis últimos años ahí me empezó a agarrar el gustito por la enseñanza. Yo dejé de competir muy joven, entonces estando en la universidad, que prefería ser entrenador que estar encerrado en una oficina. Me recibí a los 27-28, y ahí empecé a trabajar en IMG.

Cuando tomaste a Nishikori, estaba 98 del mundo. ¿Cómo se da ese vínculo?

Yo vine a IMG, empezando desde abajo. Trabajé con todo tipo de alumnos, estuve un año y medio con dos grupos, uno en la mañana y a la tarde, y también clases privadas. Al año y medio de eso, me pusieron con los de competición y profesionales, y ahí tuve un poco de roce con Kei, sin pensar en nada, porque estaba mucho con Tommy Haas, Taylor Dent, Max Mirnyi y muchos que estaban en la academia. Después de tres años de estar trabajando con IMG, me llama el agente de Kei, y me dice: “Mirá, a Kei le gustaría empezar con vos”. Esto fue en noviembre, me acuerdo que estaba el Eddie Herr, que se juega en IMG. Él tenía 20 años, yo tenía 30, me propuso eso, lo hablé, y así empezó todo.

¿Cómo pudiste controlar una imagen tan potente como la de Nishikori en Asia? Es alguien que firma contratos multimillonarios, una estrella allá.

Era medio inconsciente en el momento, lo trataba con uno más. Me parece que hay que tratarlos así a todos, somos todos iguales. Él era bueno pero tenía un montón de cosas por aprender y no le daba mucha bola a eso. Trataba de ponerlo sobre la tierra, porque él tiene los pies sobre la tierra. Me saco el sombrero por eso. Yo trataba de ser lo más normal posible. No íbamos mucho a Japón, porque Kei vive acá desde los 13 años. Cuando ya pasa al número uno de la historia de Japón, era toda una locura, lo seguían 20 cámaras a todos lados, más de las que lo siguen hoy. Era tratar de ir al club, hacer lo nuestro y chao.

¿Cómo se mantiene en el tiempo una relación con un entrenador por nueve años? Uno piensa que son procesos de 2-3 años si las cosas van muy bien. En el común de los tenistas, no es tan común.

No es común, pero tienes a Marian Vajda con Djokovic hace muchísimo. Está Severin (Lüthi), que es el capitán de la Davis pero está siempre con Federer. El respeto que nos tuvimos mutuamente, a él le gustaba todo el tiempo seguir progresando y tener a alguien como yo que estaba siempre ahí. Cuando vino Michael Chang dio un poco de respiro a nuestra relación, porque quieras o no, es como una relación de pareja. Estás todos los días, viajamos, volvemos acá, vivimos literalmente a tres cuadras. Me gusta mucho tener el espacio con el jugador. Si hay que ir a cenar, almorzar, prefiero separar un poco. Un poco de distanciamiento, viene muy bien.

¿Eres partidario del coaching en cancha? Estuviste en la ATP Cup donde se permitió eso.

Me gusta que se le diga algo al jugador, yo soy de hablar si lo tengo del lado mío, pero no sé si todo el tiempo. Una vez que entraste a la cancha, el jugador lo tiene que solucionar todo. Uno de afuera ve las cosas mejor, y le puede decir una ayudita. No sé si me gustaría si fuera como las mujeres, cuando bajan una vez por set.

En el US Open cuando hacen final contra Cilic, ¿Sentiste que Kei no pudo ser competitivo?

Me acuerdo clarito. Le gana a Raonic, que era 5, a Wawrinka, que era 3 y al 1 que era Djokovic en semis, con unos partidos de locos. Kei estaba un poco cansado, pero no creo que haya influido en la final para nada. Tenías a Cilic que le había ganado en tres sets a Berdych, y a Federer también en tres en semis. Contra Kei jugó impecable, sacó increíble. Había un viento de locos y volaba la pelota para todos lados. Cilic tiene más fuerza, se notaba mucho, pero no es excusa. Kei tendría que haber buscado la manera de tratar de salir de esa, pero no pudo. Fue un poco frustrante.

Si te dieran a elegir un momento junto a Nishikori, ¿Cuál elegirías?

Tengo varios momentos. El primer Cuartos de Final en Australia me marcó mucho, le ganó a Tsonga en un partidazo, en el quinto, con el padre llorando. Tengo otro muy marcado que es después de la final del US Open. Fuimos a Kuala Lumpur (Malasia), que lo ganó, y después fue a Japón, y lo ganó. Y ahí se desplomó y lloró como un nene, nunca lo vi mostrar tantos sentimientos a Kei. Ese fue un momento tremendo, sumó muchos puntos y terminó entrando al Masters.

Tras todo lo vivido con Nishikori, llega la opción de Jarry. ¿En qué momento de tu vida estabas?

Yo estaba en Japón, Kei ya estaba lesionado. Creo que era octubre. Ya habíamos decidido que íbamos a parar, yo lo iba a acompañar a Valencia y París, pero al final no los jugó. Entonces salió el comunicado, yo estaba con el agente de Kei, habíamos ido a entrenar los dos y entrenamos media hora porque le dolía. Me despido de Kei porque me venía a Estados Unidos. Al toque que lo ponen, se enteraron y me llama el agente de Nico. Ahí empezó la charla. Yo era como “Muchas gracias por la oferta, déjame pensar”, porque hace diez años que no paraba. Lo que menos pensaba era estar con un jugador. Después me llegaron ofertas, seguimos charlando, hasta que se dio el encuentro. Tuvimos charlas, un encuentro con él, lo vi con muchas ganas, lo vi joven, con potencial, un buen chico, respetuoso y disciplinado. Todo eso ayudó.

¿Cuál fue la razón para agarrar un nuevo desafío, con un jugador totalmente distinto?

Estaba entre un poco de nerviosismo, pero con muchas ganas de algo diferente. Nada que ver el estilo de juego de ambos. Con Nico puedo hablar en español, con Kei nada. Me gustó encarar este desafío. Nico tenía un ranking que no era el verdadero, que podía mejorar mucho, y ahora pasó lo que pasó y estamos como estamos.

Respecto a las primeras prácticas con Nico, ¿te gustó su forma de entrenar, de escuchar consejos?

Nico escuchaba todo. Tienes días mejores que otros, y es ahí donde uno tiene que ir apretando un poco más e ir conociéndonos. Lo noté bastante receptivo y con muchas ganas. Hasta diría que le decía “pará”. Son tantas las ganas que te pones más presión y más cosas en la cabeza. Estamos recién empezando, hay que ir con tiempo, hay un montón de cosas que hay que mejorar, pero no hay que volverse loco. Hay que ir de uno o dos golpes, y después vas mejorando.

¿Cómo se planifica Dante Bottini con Jarry en el día a día?

Yo le marcaba dos o tres puntos que para mí estaban buenos que él los haga. Esos dos o tres puntos se los marcaba bastante en los entrenamientos. No es que haces saque un día y otro revés. El saque para Nico, hay que practicarlo todos los días. Para él es un arma fundamental. Se practica todo, pero hay días en donde pones más enfoque en ciertas cosas. A veces le jugaba partidos y le decía “Hagamos lo que hicimos en el entrenamiento. No me importa si pierdes 6-1 o 6-2, mientras esté la idea de esto, es lo más importante”. Así lo planteamos.

Nico dice que la segunda pelota, esa blanda que le queda para prenderle fuego, es la que le cuesta. Si anda bien, bien. ¿Habías visto videos de él antes?

Había visto un par de videos, vi sus partidos en la Copa Davis. Él al decir eso significa que no estaría confiado para seguir el peloteo. Porque si la metiste, tienes que seguir el peloteo y buscar la forma de que te quede otra pelota de esas para quemarla. No es falla de la segunda bola, sino que tener un poco más de confianza o de tener un poco más de control en los puntos.

Cuando se enteran del tema del doping en la ATP Cup, ¿Cómo plantearon el partido contra Lajovic sabiendo todo esto, o simplemente se jugó a lo que salió?

Fue muy duro. Le di un par de tácticas, pero más que nada era a poner todo, y él lo quería jugar. Tenía ganas de salir a jugar. Se nota el primer set muy nervioso, el segundo set segura bastante, pero lo pierde igual. Le di un par de tips, pero poquitos. La onda era que vaya con todo, a divertirse un poco.

¿Te gustó estar con el equipo chileno en la ATP Cup?

Los noté bien a todos. El Gringo (Schneiter) que es argentino, lo conozco hace años. A Paul (Capdeville) lo conocía también, a Cristian (Garin) no lo conocía mucho, y detrás habían dos chicos, Barrios y el zurdito Tabilo, muy bien, siempre predispuestos. También había un chico que jugaba dobles, Podlipnik. Él ayudaba mucho también. Los encontré perfectos, mucha buena onda entre todos.

Con Jarry habrá que empezar desde cero. ¿Cómo visualizas la vuelta?

La visualizo con muchas ganas. No solamente yo, él también. Me imagino las ganas de entrar a la cancha ya. Obviamente un poco de nerviosismo va a tener también quizás, vamos a tratar de que sea lo menos posible. Pero la veo bien, con tranquilidad, como le dije este año también, que no había que salir a buscar resultados, o que se presione. Obviamente vamos a hacer lo posible para ganar y para tratar de llegar al mejor ranking posible a fin de año. El objetivo va a ser meterse top 100 de nuevo, no es fácil meterse jugando de cero. Vamos a jugar torneos chicos, los Challengers que son durísimos. Vamos a ir de a poquito, como me gusta ir a mí.