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Desde la mirada de Daniela

Por Daniela Seguel, exclusivo para Séptimo Game

Para mí, 2018 fue un año con sensaciones encontradas. Tuve un primer semestre con muy buenos resultados, apostando jugar torneos más grandes y donde mezclé eventos de 100 mil con torneos WTA.

Gané en primera ronda en la qualy del Australian Open, logrando el mejor resultado de una chilena en un Grand Slam en los últimos 35 años, si no me equivoco. Después saqué el mejor resultado de mi carrera llegando a cuartos de final en el WTA en Colombia, donde también tuve mi mejor triunfo al ganarle a Tatjana Maria, entonces número 60 del mundo. Más adelante hice cuartos de final en un 100k en Francia, lo que me permitió llegar a Roland Garros jugando el mejor tenis de mi vida.

Lamentablemente, creo que ahí empezó la mala suerte de este año: me vino un cuadro febril dos días antes de competir y finalmente jugué con fiebre el primer partido de la qualy. Estaba muy débil y no pude hacer mucho en realidad… ese fue un golpe durísimo para mí. Era un sueño estar en Roland Garros y no pude competir a un 100 por ciento. Todo eso justo cuando cuando sentía que venía jugando mi mejor tenis.

Luego vinieron los Odesur, torneo en el que pude ganar medallas de oro y plata, pero donde también comencé a sentir mayores molestias producto de la fascitis plantar que ya había asomado en enero. Por eso es que después de los Odesur tuve que parar casi un mes sin nada de tenis y físico.

La verdad es que me encontraba caída anímicamente: una lesión me hacía parar en uno de mis mejores momentos en cuanto a nivel de tenis y sinceramente desde ahí en adelante tuve un año fatal, ya que no recupere nunca la confianza ni el nivel de tenis. De hecho, tuve una cantidad de partidos con chances para cerrar que no pude ganar. Sumésmole a eso otros partidos en los cuales tuve que retirarme también por la fascitis.

Así pasaron y pasaron los meses… la lesión seguía ahí, mientras la confianza decaía un poquito más. Y para culminar un segundo semestre para el olvido, justo cuando estaba mejor de la fascitis y me sentía mejor para competir, llegó el esguince de tobillo que me provocó otras semanas de para y un mes y medio adicional casi sin competir. Ahí llegué a Chile para jugar el 60k en Chicureo, donde tampoco pude mejorar mis sensaciones o disfrutar del torneo.

En estos momentos me encuentro en plena pretemporada en España y estoy muy motivada. Después de una rica desconexión en Chile junto con mi gente, puedo decir que tuve unas muy buenas vacaciones.

Ahora el foco es empezar un 2019 mucho mejor, donde lo primero es recuperar mi confianza y el nivel de tenis, pero en especial la alegría dentro de la cancha. En cuanto a objetivos la prioridad es llegar a Roland Garros en un buen momento, y ojalá terminar este año lo más cerca del Top 100, ya que este año bajé mucho mi ranking.

¡Vamos por un gran 2019!