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El nacimiento de MurrayMania: El debut de Andy Murray en Wimbledon

  • Por Ariel Román E. (@arielago)

En 2005, ocho años antes de convertirse en el primer campeón británico de Wimbledon desde 1936, Andy Murray era un promisorio jovencito que hacía sus primeras armas en el tour ATP. Esa temporada lo vio debutar en el césped de la Catedral, con apenas 18 años, dejando una tremenda impresión.

A principios de año, el oriundo de Dunblane tuvo un fallido paso por la arcilla de Chile: Cayó en la pasada al cuadro en el Challenger de La Serena frente a Juan Antonio Marín (el mismo costarricense que venció a Marcelo Ríos en el ATP de Santiago 1998), y con Felipe Parada en la primera ronda del Challenger de Santiago, que en ese entonces se jugaba en las canchas de la Ciudad Deportiva de Iván Zamorano en La Reina. Su primer año como profesional arrancaba con el pie izquierdo en tierras nacionales.

Luego de alternar Futures y Challengers, recibió Wild Card en Queen’s Club, Londres. Ganó sus primeros dos partidos en el circuito a Santiago Ventura y a Taylor Dent, para citarse con un jugador de muchos kilates como el sueco Thomas Johansson. El jovencito batalló por 2 horas y 45 minutos para tener una ventanita para ganarle al campeón de Australia 2002: Estaba 6-7 7-6 5-4* 15-30 arriba sacando el sueco, cuando un pique de lado a lado lo mandó al suelo de un calambre. En vez de retirarse, siguió adelante, pero otro calambre lo mandó al pasto en 5-5. Murray perdió 7-5 el tercer set, pero su valentía fue aplaudida por todo el Court Central. En dos semanas, el promisorio escocés debía jugar Wimbledon.

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La impresión que dejó en Queen’s fue tal, que un tal John McEnroe ofreció apadrinarlo y asesorarlo durante algunas semanas en el tour, oferta que Andy rechazó para continuar con su entrenador australiano Mark Petchey y su madre Judy. El día del sorteo del Slam, lo encuentra con el suizo George Bastl en primera ronda. Bastl, 146 del mundo, sabía de sorpresas en Wimbledon: Tres años antes había eliminado al histórico Pete Sampras en el que sería su último partido en el torneo que lo vio siete veces campeón. El escenario: Court 2, el Cementerio de Campeones, misma cancha donde Bastl había superado a Pistol Pete en 2002.

Sin embargo, en esta ocasión, la futura leyenda saldría venciendo por un sólido 6-4 6-2 y 6-2, haciendo estallar el Court 2 del All England. Fue tal la locura, que el duelo que seguía a Murray vs Bastl, que significaba el debut de la eventual campeona Venus Williams, debió ser retrasado por más de media hora, porque eran tantos los autógrafos que el escocés firmaba dentro de la cancha.


En la segunda ronda lo esperaba el siempre peligroso Radek Stepanek, en un duelo que sería programado en el Court 1. Sin embargo, una intoxicación luego de cenar lo tenía en pie a las 4 de la mañana del día del duelo. Pese a ello, firmó un impresionante triple 6-4 para batir al checo. Andy Murray era el 316 del mundo, Stepanek el número trece. Siguiente ronda: David Nalbandián, 19 del mundo y finalista de la edición 2002 del torneo.



Con la caída de los veteranos Tim Henman (ante Tursunov) y Greg Rusedski (versus Joachim “Pim-Pim” Johansson), el jovencito de Dunblane era el último británico restante en el cuadro. Y qué ocasión más apropiada para ponerlo en Centre Court para enfrentar al cordobés Nalbandián. Y a Murray le encantó la idea. Partió jugando como un Top Ten para ilusionar a las 15 mil personas que repletaron el estadio de tenis más importante del planeta, ganando los dos primeros sets por 7-6 y 6-1. Sin embargo, el físico comenzó a mermar el rendimiento del muchacho. Se desvaneció en el tercer episodio, perdiéndolo por 6-0. Algo más de batalla entregó en el cuarto, que cedió por 6-4, pero entre tratamientos médicos, cayó en el quinto parcial por 6-1. Sin embargo, en un despliegue de su enorme potencial, Andy Murray podía irse con la frente en alto de su primer Wimbledon.



“Creo que mi vida cambiará de aquí en adelante, pero lo merezco por mi esfuerzo”, serían las palabras de ese joven que al año siguiente sí derrotaría a un finalista del torneo: En 2006 venció en tres sets a Andy Roddick en la tercera ronda.

Luego de esa derrota contra Nalbandián, el tenis británico veía en ese chico que vestía ropa de la marca Fred Perry, creada por el mismo tenista que ganó Wimbledon por última vez en 1936, una luz de esperanza para un futuro que se veía oscuro con los cada día más cercanos retiros de Tim Henman y Greg Rusedski, la vieja guardia del tenis de las islas. Lo mejor, estaba aún distante, pero iba a llegar.