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La Batalla de las Superficies: La exhibición más recordada de los últimos años

  • Por Ariel Román E. (@arielago)

Aparte de la segunda Batalla de los Sexos, aquel histórico triunfo de Billie Jean King sobre Bobby Riggs que llegó incluso a la pantalla grande, otra exhibición recordada por el público fue la que ocurrió un 2 de mayo de 2007 en Mallorca entre Roger Federer y Rafael Nadal. Uno era cuatro veces campeón de Wimbledon, y el otro poseía el récord de victorias consecutivas en arcilla, más dos títulos de Roland Garros a su haber. En esta ocasión, no se enfrentarían en una cancha cualquiera, sino que en una mitad pasto mitad arcilla. El nombre del duelo: La Batalla de las Superficies.

La idea era extraordinaria: Se juntaba a los mejores jugadores en dos superficies diametralmente opuestas y debían jugar en ambas a la vez. Ambos miraban con emoción este encuentro, sobretodo Roger, que visitaba la casa de Rafa por primera vez: “Estamos muy entusiasmados por participar de este evento completamente nuevo. La idea es muy atrayente, ya que ambos dominamos una de las superficies”, comentaría previo al duelo.

La cancha del Palma Arena tomó 19 días en hacerse y su construcción costó 1.6 millones de dólares. Una mitad de la cancha tenía una tonelada y media de arcilla, la otra, 400 metros cuadrados de pasto. Sin embargo, al ser una cancha indoor, el césped debía estar bajo cuidado extensivo al no recibir de manera directa la luz del sol, y el pasto debió ser cambiado la noche anterior porque no estaba en condiciones de jugarse ahí, producto de una plaga. Se recurrió a colocar hierba proveniente de greens de golf en su reemplazo.

Durante el partido, era requisito para ambos jugadores cambiar de zapatillas en cada cambio de lado, y para ello, los noventa segundos de tiempo en cada pausa se transformaron en dos minutos. Nadal apareció con su entonces clásico outfit de polera sin mangas y pantalón 3/4, mientras que Federer vistió a la usanza de Wimbledon: Blanco de pies a cabeza.

De entrada en el encuentro, se vislumbraba que aquel jugador que estuviera en la arcilla tendría la ventaja: Cancha más lenta, bote más alto y más tiempo para acomodarse a los tiros del otro. El juego de Rafa fue el que se adaptó más rápido a las condiciones, pese al pique más bajo y rápido del pasto, su derecha con top spin aún daba el bote alto por revés que causaba estragos en Federer, y cuando jugaba por arcilla, su juego le permitía defenderse de gran manera ante los ataques del suizo.

Y así parecía ser en el inicio: Federer perdió su saque en el pasto para que Nadal comenzara con una ventaja de 4-1, pero Roger ganó tres games consecutivos para equiparar las acciones en el primer set. En el duodécimo juego, el helvético nuevamente fue quebrado sacando desde su superficie preferida para sellar la primera manga por 7-5 en favor de Rafa.

Federer le rompió el saque a Nadal de entrada en el segundo episodio, con el español sirviendo desde la arcilla. El suizo subía mucho a la red en ambas superficies, y aunque el dueño de casa lo pasó en varias ocasiones, consiguió mantener su saque para llevarse el segundo parcial por 6-4.

Ambos jugaron un tercer set impecable para llegar sin quiebres a un decisivo tiebreak, donde Nadal comenzó jugando en pasto, llegando al primer cambio de lado 4-2 abajo, pero remontó para disponer del primer match point, que Federer salvaría. El suizo dispuso después de tres bolas de partido, y Nadal de dos más, la última sacando el de Basilea en pasto, donde una devolución de Rafa que apenas dio bote le permitió quedarse con esta exhibición por 7-5 4-6 y 7-6(10). De exhibición, aparte de la cancha, tuvo muy poco.

Hasta ese punto, ninguno de los dos había derrotado al otro en su superficie predilecta. Dos semanas después, Federer acabó con la racha de Nadal en arcilla en la final de Hamburgo, pero el triunfo de Rafa fue aún más dulce: Fue en aquella épica final de Wimbledon 2008. ¿Veremos alguna vez una reedición de la Batalla de las Superficies? – Con tanto dinero rondando en el circuito hoy en día, nunca se sabe…