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Conchita Martínez: “Me gustaría ver mucha más estabilidad de las tenistas que están arriba»

  • Por Matías Alarcón Laguna, Eastbourne

El reloj marca las 17:49 en Gran Bretaña, Eastbourne. En uno de los sillones puestos en zona de prensa del torneo aparece la imagen de Conchita Martínez, actual coach de Karolina Pliskova (tres del mundo y ex número uno de la WTA). Con una sonrisa en su cara, esta leyenda del tenis español se dirige a un mano a mano con Séptimo Game.

Apenas se le menciona la cercanía de Wimbledon, su memoria comienza a escarbar lindos recuerdos del pasado, esos que nunca borrará de aquella tarde del 2 de julio de 1994. Pero antes, Conchita se presta para hablar de todo: WTA, evolución del tenis en pasto y la gesta de Rafael Nadal con sus 12 Roland Garros bajo el brazo.

El domingo la WTA coronó una nueva número 1 del mundo. Ashleigh Barty desplazó a Naomi Osaka,  quien estuvo 21 semanas en la cima. ¿Por qué las máximas exponentes del circuito femenino no pueden prolongar su permanencia en ese lugar?

Es verdad que en mujeres es más complicado que aguanten estar ahí. En mi época tenían más estabilidad. Sobre el tema, hay varias opiniones. No sé darte la respuesta exacta. Pero una es que el nivel de todas las jugadoras se ha vuelto más igualado. Otra es que existe una inestabilidad. Una jugadora lleva una mitad de año buenísimo ganando muchos puntos y luego no saben aguantar la presión de defenderlos. Sí, es verdad que ahora las jugadoras están mejor preparadas físicamente y le pegan a la bola mucho más. Pero me gustaría ver mucha más estabilidad de las tenistas que están arriba.

A ochos días de cumplirse 25 años de la conquista de Wimbledon. ¿Qué sientes al volver a la Catedral?

Siempre que ganas Wimbledon y vuelves allí, se te viene todo a la mente. Es especial. La primera semana que llegas ves todo inmaculado, es increíble. Son sentimientos muy especiales y cuando veo el match point, la verdad es que se me viene todo a la cabeza.

¿Cómo recuerdas el punto para campeonato?

Estaba sacando yo. Me tiró dos bolas al revés, pero la segunda se le quedó corta. Subí a la red paralelo y ella (Martina Navratilova) tiró el passing fuera. Fui a buscarlo (el punto).

En tu caso fuiste 2 del mundo con apenas 23 años. ¿Cómo manejaste la presión?

La diferencia es que tenías la prensa, pero no las redes sociales que te podían hacer mucho daño. Cualquiera puede opinar y hacerte daño. Es lo más peligroso. Aparte de eso, tenías la presión que te pones tú por estar arriba continuamente, de defender los puntos, pero eso no ha cambiado al día de hoy. En mi época ganabas torneos más joven, parece que ahora vuelvo a ser así. Pero debes mantenerte estable y eso lo consigues con el trabajo a diario.

Excepto casos específicos, los tenistas españoles en tu caso basan su juego en la arcilla, pero, ¿qué ajustes se deben hacer para la transición al césped?

Es todo completamente diferente. No puedes deslizarte. Los movimientos son distintos. Tienes que estar muchísimo más flexionado. Debes acortar los golpes, el swing. Aquí la boca pica y desliza, entonces si tienes un armado bastante largo y golpeas tarde, probablemente lo hagas de mala manera. Los tiempos son sumamente distintos. En arcilla la bola te bota algo y tienes tiempo para golpear, acá si no logras conseguir eso, no golpearás de buena forma. Es la transición más difícil entre superficies.

¿Cómo has visto la evolución del juego en pasto del tenis en general?

Existen muchísimos más puntos sobre fondo de la pista. Los mismos son más largos. No sé si las pistas o las bolas han ralentizado el tenis, pero es verdad que se ven puntos largos.

Ves ganar a Rafa Nadal 12 veces y la gente pareciera que lo toma como normal. ¿Lo sientes de esa forma?

Sí, la verdad es que la gente se mal acostumbra a veces y piensa que es normal. Pero es muy complicado siquiera ganar un Grand Slam, imagínate 12 veces Roland Garros. Es fuera de lo normal, es un crack. Lo que está haciendo Rafa es admirable. A él le beneficia jugar en tierra por el bote de la bola porque va todo un poquito más lento y luego jugarle a cinco sets si él está bien, es peligroso.