“Me hubiese gustado ser número uno más viejo”
06/05/2020
A 20 años de la inolvidable final chilena en Orlando y el primer título de Mano de Piedra
07/05/2020

Recordando la arcilla azul del Masters 1000 de Madrid en 2012

  • Por Ariel Román E. (@arielago)

El Masters de Madrid siempre ha sido un lugar distinto en el mundo del tenis. Desde su creación en 2002, reemplazando a Sttutgart, el torneo español ha pasado por muchos novedosos cambios. Primero, en 2004, el dueño del torneo, el rumano Ion Tiriac, decidió utilizar a modelos como pasapelotas en el Rockódromo, lo que persiste hasta el día de hoy. En 2009, el torneo cambió de sede y superficie: De la carpeta bajo techo en el hoy Madrid Arena a la arcilla de la Caja Mágica. Tres años más tarde, un revolucionario cambio marcó la existencia del torneo: Se jugó sobre arcilla azul. Una decisión que no dejó a nadie contento en el tour.

Durante noviembre de 2011, Tiriac anunció el polémico cambio. En principio, las canchas serían idénticas a la arcilla normal, excepto por el color: La arcilla utilizada era de un ladrillo teñido de azul. El coste de construir estos courts era el doble de un polvo de ladrillo clásico, pero el motivo era para que la pelota fuera más visible en televisión debido al mayor contraste.

El primero en oponerse al cambio fue nada menos que Rafael Nadal, quien tuiteó: “Es una lástima por la historia y la tradición de esta superficie. Espero no tener que jugar un día en un césped azul”. Roger Federer secundó esta moción diciendo: “Encuentro triste que se haya que jugar en una superficie que los jugadores no aceptan. Es lamentable que un jugador como Rafa, en un torneo disputado en su país, haya tenido que pelear en contra de una superficie en la que no quiere jugar”.

El gran torneo que precedía a Madrid, Montecarlo, ya había sido duramente criticado por el inusual mal estado de las canchas. Es más, un hoyo en el Court Central le provocó a Julien Benneteau una fisura en el codo y un severo esguince de tobillo luego de una durísima caída. En tanto, Madrid ya tenía preparadas sus canchas de arcilla azul y de manera gratuita, la organización del torneo permitió que gente llegara a la Caja Mágica a probar las novedosas pistas y también llevando a escuelas a realizar actividades para que los courts hayan sido pisados y testeados de cara al Masters.

Carlos Moyá era entonces co-director del torneo junto a Manolo Santana y pudo jugar en estas canchas. En una columna para El País relató su experiencia, la cual calificó como positiva: “Yo mismo las probé en numerosas ocasiones e incluso una de ellas jugué con Pato Clavet, quien ha disputado también innumerables partidos en todo tipo de tierra batida de todas las pistas del mundo. La verdad sea dicha —y puedo afirmar que no notamos nada raro en el deslizamiento—, lo único que sí vimos fue que la bola botaba un poco menos que sobre la tierra roja, pero con la altitud de Madrid, donde en un día soleado y seco la bola vuela y se hace difícil de controlar, no sería ningún hándicap, sino más bien una ventaja”.

El ex número uno del mundo también comentaba que una semana antes del torneo habló con Nadal para consultarle por el estado de la cancha, y Rafa le indicó que estaban injugables. Más quejas de otros jugadores le llegaron y al regresar de un torneo senior en Colombia, se mostró sorprendido con lo ocurrido en la Caja Mágica: “No podía creer lo que estaba viendo. Los apoyos eran casi imposibles y pocas veces había visto unas pistas de tierra que patinaran tanto, especialmente en los tres estadios principales”.

El torneo

Apenas pasados unos partidos en el Masters de Madrid se sintieron las críticas de todo el mundo, considerando además que era un torneo que reunía a jugadores de ATP y WTA en el mismo lugar. Las primeras impresiones de la Caja Mágica era una cancha muy resbaladiza y muy rápida. Según Federer, incluso una de las más rápidas del circuito, no solo en arcilla. Estaba más que claro que las condiciones del court favorecían a los jugadores ofensivos y a medida de que avanzaba el cuadro, esta tendencia se confirmaba.

En la segunda ronda, Roger Federer sufrió en demasía contra Milos Raonic, ganando por 4-6 7-5 y 7-6 en un partido muy tenso. Una ronda más adelante, Rafael Nadal, quien fue el que más se quejó debido al cambio de superficie, cayó por primera vez ante Fernando Verdasco por 6-3 3-6 y 7-5 habiendo estado 5-2 arriba en el tercer set. Luego de su derrota, Rafa explotó: “Si no cambia el próximo año, habrá un torneo menos en mi calendario“. Fuerte y claro.

 

Verdasco recibió una paliza en Cuartos de parte de Tomas Berdych, alguien que no acostumbra a llegar a estas instancias en la arcilla común y corriente, mientras que por la parte alta del cuadro, Djokovic perdía con su compatriota Janko Tipsarevic. “Quiero olvidar esta semana lo antes posible y enfocarme en la arcilla de verdad. Pueden hacer lo que quieran, no jugaré aquí si esta arcilla se mantiene”, comentó Nole. El más favorecido con el cambio, Federer. Roger no tuvo inconvenientes para despachar al mejor arcillero tras Rafa: David Ferrer.

En semifinales, Federer barrió con Tipsarevic, y Berdych se impuso en un doble tiebreak a Juan Martín del Potro. En la final, Berdych tuvo contra las cuerdas al suizo. Llegó a estar 4-3 y saque en el tercer set, sólo para sucumbir por 3-6 7-5 y 7-5. Rogelio se convirtió en el único jugador que ganó el torneo en cancha dura (2006, venciendo a Fernando González), arcilla (2009) y arcilla azul (2012).

El cuadro femenino entre sus cuatro mejores tenistas tuvo la campeona Serena Williams, cuyo juego se acomoda mucho más a las canchas más rápidas. La finalista fue la número uno del mundo Viktoria Azarenka, reciente campeona de Australia y entonces semifinalista de Wimbledon, además de la polaca Aga Radwanska, especialista en canchas de pasto. La otra semifinalista fue Lucie Hradecka, que sorprendió en Cuartos a Samantha Stosur, que supo ser finalista en Roland Garros.

En la premiación, el torneo hizo su mayor esfuerzo para evitar hablar de la superficie. Llegó el mítico Manolo Santana, “dueño” de la cancha central y entonces director del torneo, autoridades… y Will Smith (sí, ese Will Smith), que promocionaba la tercera edición de Hombres de Negro. El dueño del torneo, Ion Tiriac fue abucheado por todo el estadio al momento de hablar en la ceremonia de premiación, una clara señal de desaprobación a la arcilla azul.

Inmediatamente tras la finalización del torneo, la ATP prohibió la arcilla azul como superficie en el circuito, obligando a que el torneo regresara al polvo de ladrillo habitual. En su columna para El País, Moyá reflexiona: “La idea era conseguir que la pelota fuera muy visible para los espectadores a través de la televisión. Eso se ha conseguido. Repito, el principal problema ha sido con la superficie. Me sabe mal por el equipo que la ha construido. No saben el esfuerzo que han hecho estos meses y en especial en los últimos días trabajando toda la noche intentando buscar soluciones. Se trajo incluso a los encargados de preparar las pistas de Roland Garros y de Montecarlo“.

No era la primera vez que el torneo de Madrid estaba envuelto en polémica, pero durante todo el campeonato se habló de la arcilla azul y no del tenis en sí. Desde ahí, que la Caja Mágica no se vio envuelta en polémicas, hasta que llegó Piqué…