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Un partido inolvidable: A cuatro años del triunfo de Del Potro sobre Djokovic en Río

  • Por Ariel Román E. (@arielago)

No había otro jugador que fuera más favorito para ganar el oro olímpico en Río 2016 que Novak Djokovic. En Brasil estaban casi todos: Estaban Nadal y Murray, Nishikori, Cilic, Tsonga, Monfils, entre tantos otros. Solo faltaron Federer, Wawrinka, Raonic y Thiem. Sin embargo, en un cuadro tan duro, Djokovic sobresalía luego de que en Roland Garros consiguiera ganar los cuatro Grand Slams de manera consecutiva. Su favoritismo era evidente pese a caer tempranamente en Wimbledon a manos de Sam Querrey. Para Nole, todo era risas, fiesta y felicidad en Brasil, hasta que un periodista de ESPN le preguntó sobre el sorteo. Su rival, Juan Martín del Potro.

Djokovic disfrutaba de un show de música en la Villa Olímpica, diciendo que “los brasileños son los mejores bailarines”, hasta que le preguntaron, ¿Qué piensas de Del Potro, tu rival en la primera ronda?. Su rostro cambió completamente, había quedado totalmente descolocado. Su último partido en unos Juegos había sido la definición por el bronce en Londres 2012, donde el argentino lo dejó sin revalidar su presea obtenida en Beijing.

En tanto, Del Potro llegaba a Río con nada que perder. De momento, había tenido una temporada muy irregular, pero con resultados que iban en ascenso, tras volver de una lesión a la muñeca que lo llevó incluso a meditar seriamente el retiro en 2015. Sin embargo, triunfos ante Wawrinka en Wimbledon y en un crucial dobles de Copa Davis en Italia lo tenían con confianza, aunque nadie quería chocar ante un Djokovic que hasta ese entonces era prácticamente invencible.

Un mal inicio del día

Durante la mañana, Del Potro bajaba de su habitación en la Villa Olímpica, cuando su ascensor se detuvo inesperadamente por un corte de luz, y no volvió a funcionar. Esperó por 40 minutos, envió un único mensaje antes de que se le acabara la señal, hasta que llegó el equipo de Handball de Argentina. “Los Gladiadores” sacaron al tenista del ascensor para que retomara su rutina prepartido.

Dramático partido en Río

Programaron el duelo más atractivo de la primera ronda para un domingo en horario estelar en Cancha Central, a estadio lleno. Como era de esperarse, muchos argentinos acudieron a alentar al entonces 141 del mundo, que se medía con el principal candidato al oro, apoyado, como no, por la torcida brasileña. Nole quiso obtener el cariño del público local de cualquer manera: Llevaba una muñequera verdeamarelha, como también su bolso tenía a la bandera de Brasil con el mensaje: Boa Sorte (Buena suerte en portugués).

El plan de juego de Del Potro era evidente desde un principio: Invertirse de derecha cada vez que se podía, porque aún tenía dificultades con su revés a dos manos tras la lesión, por lo que prefería golpear con slice desde ese lado. Con ese martillo que tiene por drive, causó problemas del inicio, llegando a tener cuatro puntos de quiebre en el primer juego. En un muy parejo primer set, donde predominaron los durísimos intercambios desde el fondo de la cancha, fue Del Potro quien logró desnivelar en el tiebreak, llevándoselo por 7-4 luego de un feroz derechazo paralelo.

En el sexto juego del segundo set, Djokovic volvió a salvar un break point, y luego de ganar el game, el serbio lo celebraba como si se hubiese llevado el set. Así de tenso era el partido. Cuando Nole sacó 4-5, cada vez que tenía una ventaja, el tandilense pegaba duro. Quería acabar con el partido cuanto antes. El número uno del mundo intentaba jugar con el a veces frágil fisico de Delpo, intentando mover al trasandino lado a lado, pero corría todas las pelotas. Luego de un soberbio passing shot de revés, Djokovic apretaba los dos puños al quedarse con el juego y estirar un poco más el partido. Ambos estaban brindando un espectáculo tremendo.

Ambos no tuvieron inconvenientes para llevarse sus saques y forzar un nuevo tiebreak, instancia en la que Delpo aprovechó cada chance, por mínima que fuese. El argentino metió dos passings de derecha prácticamente iguales para quedar 3-0 con dos miniquiebres de ventaja. Mandando con su drive, se colocaba 5-0, a dos puntos de dar un golpe de proporciones masivas en el inicio de los Juegos. Tras ganarle otro punto con el saque a Djokovic, Del Potro dispuso de cinco match points, el primero salvado con un winner de devolución de revés cruzado de parte del serbio. 6-2, y luego de dos misiles de derecha que Nole apenas pudo poner en juego, Del Potro buscó un drive cruzado con ángulo que se encontró con la red… pero pasó. 7-6(4) y 7-6(2) en dos horas y media de juego, fue el marcador de la emocionante victoria del argentino.

Un partido que marcó a ambos jugadores

Luego de un abrazo enorme en la red, Del Potro y Djokovic abandonaron la cancha visiblemente emocionados, pero por distintos motivos. El argentino se sentó en su silla y se quebró en llanto en una imagen muy similar a la de Fernando González en Beijing 2008. Luego de un calvario donde tuvo muchísimos problemas de lesiones y un amago de retiro, los frutos de su arduo trabajo se estaban dando con un triunfazo. Por el otro lado, el número uno del mundo vio truncado su deseo de colgarse el oro que tanto soñaba, despidiéndose del público totalmente desconsolado.

Aquel 7 de agosto de 2016 marcó la carrera de ambos: Del Potro se dio cuenta que podía retornar al más alto nivel y tuvo un cierre de temporada sencillamente espectacular. Se colgó la medalla de plata en Brasil, llegó a Cuartos en el US Open como Wild Card, y ganó la Copa Davis con Argentina con fenomenales actuaciones frente a Andy Murray en Glasgow y en el cuarto punto de la final contra Marin Cilic en Zagreb. En tanto, Djokovic no volvió a ser el mismo por casi dos años. Llegó a la final en Nueva York casi sin jugar, y cayó. Perdió el número uno del mundo a manos de Murray. Sufrió una lesión en el codo que lo marginó del resto de la temporada 2017 en Wimbledon, e incluso salió del Top 20, y estuvo a punto de retirarse en 2018.